Conocerlo es amarlo

6 01 2017

Como con las personas, ciertas actividades y cosas, ocurre igualmente con el arte: no se puede amar con pasión y a la vez con capacidad de valoración aquello que no se conoce.

Es pues preciso que aquellos que sienten cierto interés por el arte en sus distintas manifestaciones, y más concretamente en la pintura, dediquen algún esfuerzo a enriquecerse profundizando en el conocimiento artístico, de épocas, estilos, evoluciones, autores y técnicas varias. Todo ello se puede hacer con libros, asistiendo a conferencias, visitando museos, a ser posible con visitas guiadas o acompañados de alguien autorizado que pueda aclarar dudas varias y que enseñe a mirar y aprehender de lo que se presenta ante nuestros ojos.

Pues bien, lo que tratamos de hacer en la tertulia del arte de los jueves que celebramos en la Asociación de Artistas Alicantinos es hacer una completa disección de los artistas que son motivo de nuestras tertulias, explicando técnicas, estilos y evoluciones, méritos y deméritos del artista en cuestión, en definitiva, enriquecernos y divulgar el arte y los artistas, ampliar conocimientos de los muy conocidos y dar a conocer otros menos conocidos, ampliando así el espectro y la amplitud de miras en cuanto a gustos. Esto es especialmente importante con las vanguardias del siglo XX, ya que lo muy evidente es fácilmente asimilable, no así la abstracción y otras vanguardias que requieren de un mayor y más profundo estudio, conocimiento, con el fin de despertar sensibilidades nuevas, es decir aumentar la amplitud de miras con respecto al arte.

Y esta es una actividad gratificante, enriquecedora para todos y que está abierta al público en general, tratamos de todos los estilos, para conocerlos mejor, aunque algunos no nos gusten, pero es conveniente conocerlos, porque ocupan un lugar en la Historia del Arte.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de enero de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)

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La justa ponderación en el análisis crítico

22 07 2015

Sabido es que no hay nada más subjetivo que la crítica de arte, porque ésta se ve condicionada por los conocimientos y el bagaje cultural y técnico del que emite un juicio o valoración de un determinado artista, amén de sus influencias recibidas, de sus intereses o de sus gustos personales, condicionados por todo lo anterior.

Vengo observando en nuestras tertulias sobre arte, que determinados contertulios que intervienen esporádicamente tienden a radicalizarse en sus posturas y ser totalmente contrarios a otras expuestas, que son tan respetables como las suyas, y olvidan que todo es relativo y que hay que tratar de analizar lo más objetivamente al artista y sus obras en cuestión, no dejándonos guiar sólo por nuestros gustos personales y menos si no se ha hecho un estudio concienzudo de su obra, trayectoria, contexto y estilo en el que se expresa y pretensión plástica, analizando fríamente su técnica, su calidad en el dibujo, su pincelada, más o menos suelta, su cromatismo, su contexto histórico artístico. Si no se ha hecho todo esto previamente, y a menudo ocurre, se corre el riesgo de caer en juicios excesivamente subjetivos y a veces carentes de sustentación argumental sólida, basada en su técnica y en sus valores ineluctables. En estos casos bastaría simplemente decir un sencillo ‘a mí no me gusta’, o, por el contrario, ‘a mí me apasiona’.

Pero no hay que dejarse llevar por el apasionamiento personal ni por lo que digan los libros, pues éstos no siempre hacen justicia. Unas veces hipervaloran y otras ignoran injustamente. No caigamos nosotros en los mismos errores que tantos sabios papanatas, del pasado y del presente. Es habitual escuchar boutades en personas prominentes del mundo de la cultura, amparados en sus currículums y se quedan tan panchos.

Las tertulias son reuniones que deben servir para enriquecernos todos y escuchar con atención, especialmente a los que bien preparados argumentan sólidamente sus valoraciones.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de julio de 2015 de la Asociación de Artistas Alicantinos)