Consideraciones sobre el mercado del arte actual

7 05 2017

Sería muy prolijo y, por lo tanto, imposible, analizar en pocas líneas todas las vicisitudes que viene sufriendo el mercado del arte desde hace unos años, pero apuntaré alguna de ellas.

A nadie escapa la crisis económica de la última década, y, claro, en tal caso, en lo último que se piensa es en adquirir un producto que es artículo de capricho o lujo. En esa burbuja artística que se vivía hace unos quince años, se salvaron en parte los artistas emergentes, hipervalorados por parte de compradores con fines especulativos primordialmente, pero con precios inferiores a los de la crisis (los especialistas pronostican que en 20 años su cotización descenderá mucho).

Luego están los artistas de precios medios, que son los que más fuertemente han visto reducidas sus ventas, en algunos casos de forma dramática, y por último, los de precios más asequibles, que vieron reducidas sus ventas ligeramente. La razón de ello es obvia: se basa en el poder adquisitivo de los consumidores de arte.

Pero en el consumo de arte por parte de las clases medias e incluso altas ha ocurrido algo, traumático y trascendental, para el descenso del mercado de obras de mediana cotización y aún de las más asequibles: el desinterés por parte de las nuevas generaciones por la cultura artística y el enriquecimiento de sus paredes con obras estimables. Son innumerables las paredes desiertas, en un minimalismo rampante y frío que pasa olímpicamente del arte, y es que toda conducta tiene su porqué, y en mi modesta opinión han cambiado los gustos y la sana ambición de ser poseedor de arte, porque desde hace bastantes años el nivel cultural ha descendido drásticamente, y no digamos el conocimiento artístico, que, salvo honrosas excepciones, es realmente asombroso, incluso en gentes con formación académica superior.

Impera el hedonismo ramplón, la apatía hacia el arte de las nuevas generaciones, pero todos tienen el móvil más avanzado o aspiran a él, adictos e idiotizados.

Pedro Ortiz Olivas

(Editorial del mes de mayo de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)