30 10 2016

En algunas ocasiones me he quejado desde estas líneas del lamentable estado del arte y del poco interés por la pintura y artes plásticas en una ciudad del peso de Alicante. Y que era necesario ejecutar acciones varias, por parte de las instituciones, para que ese interés o inquietud por el arte germine debidamente y prolifere tanto en jovencitos como en adultos.

Por eso son muy interesantes y loables, con gran beneficio de la ciudadanía alicantina, actividades como las jornadas de pintura que desde hace años se llevan celebrando en la Plaza de Gabriel Miró, con la colaboración del Ayuntamiento, creando un gran ambiente donde respirar y vivir el arte al aire libre y trabajando con los niños, para inculcarles el gusto por el arte, y los adultos viendo a sus pequeños afanándose y disfrutando con los colores, o también observando ellos mismos los trabajos de artistas consolidados y veteranos trabajando o admirando obras ya realizadas, todo ello en un ambiente colorista y muy agradable para todos.

Por todo ello, es muy loable que la Diputación haya llegado a un acuerdo de colaboración con la Asociación de Artistas Alicantinos para llevar a cabo jornadas de pintura en los jardines de la Diputación, habiendo sido un gran éxito su primera jornada y que espero vaya en aumento conforme se vaya dando a conocer a los ciudadanos esta otra actividad abierta al pueblo de Alicante.

Espero que estas dos actividades se mantengan en el tiempo y sean un semillero de artistas o al menos promuevan la inquietud por el arte en muchos ciudadanos, que falta nos hace…

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de noviembre de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)

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Valor y mercado del arte

9 10 2016

Todo aquello susceptible de venta está sujeto a la ley de la oferta y demanda del mercado.

A nivel local, Alicante, el mercado está prácticamente muerto o es puramente testimonial, y cada cual vende ocasionalmente a lo que puede, penosa situación para los artistas alicantinos.

Pero quiero analizar someramente el mercado internacional y de las grandes figuras híper cotizadas, tanto vivas como fallecidas. Todas están sujetas a los avatares y altibajos del mercado internacional del arte que, principalmente, se mueve en las grandes subastas de NuevaYork, Londres y Berlín, y en las grandes galerías multinacionales con grandes contactos, como la Gagosian.

Y como vivimos en el mundo de la comunicación y el star system y los mass media, los artistas que quieran permanecer en la cresta de la ola, tienen que ocuparse mucho más de llamar la atención del público (con asistencia a eventos de repercusión o protagonizándolos ellos mismos, con la dirección de sus hábiles dealers) que del tiempo que dedican a sus obras y a la elaboración de sus creaciones, perdiendo parte de su autonomía y pasando a depender bastante más de la heteronomía impuesta por el mercado y sus agentes influyentes.

Por añadidura, el gran mercado de estas grandes inversiones, la mayor parte de veces con carácter especulativo, está sujeto a la acción de grandes manipuladores de las cotizaciones, como pueden ser importantes galeristas, dealers (marchantes) o incluso artistas actuando en la sombra, todo este mercado del superlujo, es adquirido por personajes variopintos que adquieren firmas de gran fama, que por el mero hecho de poseerlas, se les supone un valor simbólico y un status de calidad, que la mayor parte de veces no es objetiva.

El que comenzó más vivamente a ocuparse de ser objeto de comentarios y ocuparse más del espectáculo mediático que de su obra fue Andy Warhol en los años sesenta.

Podemos sacar una conclusión del estado actual del arte: está desquiciado, manipulado, politizado y altamente prostituido, habiéndose perdido por el camino los valores genuinos de calidad intrínseca de la obra de los famosos, y han pasado a ser como marcas de objetos de lujo y de culto, como relojes, joyas, o valores refugio para especular. Y como punto final, los papanatas curadores aplaudiendo por doquier, con conceptos epistemológicos intoxicados por corrientes manipuladas.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de octubre de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Dislates y tiranías

3 09 2016

Sabido es que el arte siempre ha tenido distintas interpretaciones de lo que es, y, por lo tanto, se ha manifestado en formas muy diversas según las épocas y los gustos de quien lo financiaba y la habilidad, el arte o la genialidad de los distintos autores.

Pero hasta comienzos del siglo XX, siempre se identificó mayormente con lo bello, lo poético o dramático, según la idea a trasmitir, para lo cual era imprescindible haber adquirido o poseer determinadas dotes, habilidades, a veces innatas, otras adquiridas con el tiempo; y había una aceptación y reconocimiento popular de lo que eran obras de arte.

Fue a partir de 1910-12 cuando el arte empieza a perder esos valores, al introducirse, especialmente con el Dadaísmo, modos y maneras de expresión artística revolucionarios que asombraron y conmocionaron el mundo del arte, sembrando hace más de un siglo lo que desde los años 60 y 70 devino en llamarse arte conceptual, en el cual la obra o el objeto artístico no tiene la menor importancia, lo que importa es la idea o el concepto que quiere justificar a la supuesta obra, un montón de sillas, piedras, cajas, tubos de pasta dental, etc, y en estos casos es mucho más importante el argumento que esgrime el curador de turno que la obra o el ‘artista’ mismo, resultando algo inaccesible para la comprensión de la mayoría, incluso de los iniciados, ya que resulta un montaje pretencioso, fatuo y muchas veces efímero, que necesita de argumentaciones muy rebuscadas de los llamados curadores, avalando muchas imposturas. Lo mismo ocurre con ciertos performances, body art, happenings, etc.

Y lo más penoso de todo es que muchos museos de arte contemporáneo e instituciones varias quieren ”hacer comulgar con ruedas de molino” al público en general y convencerle de que eso es arte porque ellos quieren, cuando, si visitamos con frecuencia este tipo de exposiciones, observamos la paupérrima aceptación que estas “manifestaciones plásticas” tienen, y, por añadidura, pretenden vendérnoslo como lo más vanguardista… pues llevan cien años de retraso, prácticamente sin evolucionar, los que respaldan este antiarte; están intoxicados con falsas ideas, o intereses espurios, haciendo un flaco favor al arte con mayúsculas.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de septiembre de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Motivaciones del pintor

2 07 2016

Para mucha gente que pinta, la pintura es solamente una afición para entretenerse. A mí particularmente me molesta que me digan que tengo un bonito hobby, porque yo me siento pintor y artista desde siempre y luchando por ser mejor, por dar a conocer mi obra, por investigar, por evolucionar o crecer como artista, esto último debe de ser la máxima preocupación del pintor sincero y para eso debe de ser muy autoexigente consigo mismo, y estudiar y meditar sobre lo realizado y lo que quiere hacer o comunicar.

En un principio, -es normal- yo era un adolescente cuyo principal objetivo era dominar las dificultades que se planteaban por falta de oficio. Una vez adquirido éste, los derroteros y estilos, así como la temática serán muy distintos, según la personalidad de cada uno. Hay quien quiere plasmar a toda costa las cosas bellas, o mejor aún, hacen bello lo que pintan, independientemente del motivo. Pero hay quien pinta cosas tanto figurativas como abstractas, que no trasmiten nada, y eso es lamentable, peor todavía si por mala ejecución causan rechazo en aquellos que tienen sólidos conocimientos. Si nos piden opinión se debe decir la verdad siempre, pero de forma constructiva explicando aquello que se puede mejorar, cómo y por qué, para no herir sensibilidades, es decir, crítica constructiva.

Por otra parte, hay pinturas que nos trasmiten un mensaje, que nos hablan, que son una llamada de atención, son obras más profundas, para las cuales hay que estar más preparado, son pinturas trascendentes frente a la comercial, aunque sea de calidad, pero más intrascendente, por ser menos creativa. Los grandes genios de la pintura siempre dejaron el academicismo, el preciosismo y lo cambiaron por la fuerza expresiva o el mensaje de la segunda lectura. Por eso para los que nos sentimos pintores, no simples aficionados, estamos ávidos de leer y estudiar a mayor número de artistas de todos los tiempos, somos estudiosos del arte nunca satisfechos con lo que ya sabemos, porque nos damos cuenta de cuanto nos queda por aprender nunca se acaba, y hay que conocerlo todo aunque no nos guste. Así se abrirá nuestro punto de vista y nuestra cultura artística.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de julio de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





El arte de especular

2 07 2016

Es paradójico que cuando estalló la burbuja económica e inmobiliaria mundial, la especulación sostenida sobre el arte contemporáneo de grandes y famosos “artistitas” súper cotizados como Damien Hirst, Jeff Koons, Andy Warhool y otros pocos continuaba y aumentaba la burbuja disparatada de sus cotizaciones y, sin embargo, los artistas modestos no conocidos a estos niveles empezaron a pasarlo muy mal, porque no conseguían vender sus obras. Todo esto obedece a varias razones, como que unos cuantos millonarios idiotas gastaban un dinero obtenido fácilmente y se invertía en arte contemporáneo, más por amor a las plusvalías que pensaban obtener que por verdadero amor al arte, y por añadidura, la mayor parte de estas obras muy cuestionables desde el punto de vista artístico, y cuyas cotizaciones en subastas como la de la casa Sotheby’s estaban con frecuencia manipuladas y sobrevaloradas con pujas promovidas por propietarios de obras de estos autores que no querían ver cómo descendían las cotizaciones de sus obras. Se comenta que de los miles de serigrafías de Andy Warhool, un tal Mugrabi controlaba los precios al poseer alrededor del 9 % de su obra, con lo cual, como los accionistas mayoritarios, tenía en su mano el controlar el mercado (por cierto, Warhool decía que hacer dinero es arte, pero todo empezó a cambiar el 17/10/2008, día en que Sothteby’s tuvo una jornada catastrófica de ventas, y ese año declaró pérdidas de 83 millones de dólares).

Esto es una manifestación de lo prostituido y manipulado que está el mundo del arte contemporáneo, pues el arte clásico no puede cambiar de manos tan fácilmente y raramente se ve a grandes firmas envueltas en esta especulación desbordante. Los culpables son las grandes galerías como White Cube, marchantes elitistas, especuladores millonarios y una avaricia nauseabunda que ha ido encumbrando a unos señores que no tienen una obra que ni de lejos valga las cantidades por las que compran. El mérito y la suerte es haber conseguido meterse en ese mundo de mercantilismo y marketing sofisticado para hacerse multimillonarios. Creo que Warhool tenía razón en lo citado anteriormente.

Todas las burbujas terminan por estallar y esta no será una excepción.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de junio de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





El advenimiento del arte abstracto

14 05 2016

Desde el Renacimiento, con la introducción de la perspectiva y de una mayor perfección en la realización de las obras pictóricas, que culmina con el realismo de Courbet, comienza una etapa de ruptura con todo lo anterior y la ortodoxia académica, dándose distintos ismos. El primero, el impresionismo, luego, el postimpresionismo, del que se deriva el fauvismo con su máxima figura Cézanne, considerado el padre de toda la pintura moderna, al que siguió Matisse, y posteriormente se llega al cubismo con Picasso, Braque y Juan Gris como los más destacados de este ismo. Pues bien, fue justamente la llegada del cubismo, sobre todo el analítico, también denominado cubismo hermético, por la dificultad de interpretación ,junto con la extensión de la fotografía a principios del siglo XX con la que se consiguió una reproducción totalmente fidedigna de las imágenes, lo que finalmente supuso que el arte buscara otros derroteros y formas de expresión plástica, desarrollándose distintos tipos de abstracción y un camino franco hacia un arte totalmente libre de ataduras académicas, que llega hasta nuestros días con los ready mades, performances, instalaciones, arte conceptual y otras obras de difícil catalogación.

La fotografía dio pie a todo esto, pero cada vez más es considerada como otra modalidad dentro de las artes plásticas, habiendo cobrado hoy un gran protagonismo, con técnicas mixtas de manipulación con ordenador y consiguiéndose realizaciones asombrosas, y en otras ocasiones mezclando fotografía y pintura. Todo vale si el resultado es satisfactorio e impactante y realmente así es muchas veces.

Actualmente y paralelamente se dan en abundancia obras hiperrealistas que se confunden con el mimetismo fotográfico. En fin… vivimos un tiempo de gran eclecticismo.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de mayo de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Los juicios de valor y sus distintos planteamientos

7 04 2016

Con motivo de la última tertulia, en la que debatimos sobre el ínclito y controvertido Emilio Varela, considero oportuno las siguientes reflexiones:

Vaya por delante que toda opinión es respetable, porque contra gustos no hay disputas, pero bien es verdad, que aunque cuando se hace una valoración crítica sobre un artista es realmente difícil ser totalmente objetivo, unas opiniones están cargadas de más subjetivismo (actitud de quien juzga según sus opiniones personales y ve la realidad solamente a través de su afectividad), y otras no se dejan obnubilar por los comentarios de ciertos personajes conocidos e interesados u obnubilados por oscuros intereses, se atienen más al objetivismo (doctrina según la cual el valor de los postulados morales es independiente de la opinión o conciencia de los individuos) atendiendo más a la realidad objetiva, intrínseca a la obra en tela de juicio.

Por ejemplo, si Varela tenía graves fallos de dibujo y desconocimiento de la perspectiva, esto es una realidad visible en muchas obras suyas; si tenía una paleta de colores sucios, como si no daba volumen a sus creaciones, ni profundidad, son realidades objetivas.

Si el artista Eduardo Lastres y otros lo califican como el mejor y más importante pintor de Alicante y Valencia en la primera mitad del siglo XX, esto, aparte de ser muy subjetivo, es una exageración y un despropósito como juicio de valor, pues supone dejar en muy mal lugar a sus maestros como Sorolla y otros muchos coetáneos estupendos, no siendo nada objetivos.

Estas consideraciones no son estrictamente personales, sino compartidas con gente avalada y autorizada por sus carreras, sus conocimientos profundos de Historia del Arte y de las técnicas, pero que lo han enjuiciado desde la objetividad sin quitarle sus pequeños logros, como en algunos autorretratos y alguna obra en particular, con lo cual estoy de acuerdo, pero no lo subliman como otros al Olimpo de los grandes artistas, ni mucho menos.

Da la impresión de que hay desde hace décadas un interés poco claro en alzarlo a un puesto en la historia inmerecido, pero dada la escasa calidad, no lo están consiguiendo.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de abril de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)