Fernando Soria in memoriam

5 05 2015

Tuve el honor y la satisfacción de conocerle y tratarle personalmente. Hacia finales de los sesenta, él era ya un pintor consagrado y en plena madurez artística, y yo un joven que hacía pocos años que había empezado a pintar y que tenía mucho que aprender.

Como hombre afable en el trato y cercano, en la primera visita que le hice a su casa de la Albufereta, cuando me mostró parte de sus obras, la verdad es que me sentí deslumbrado por su colorido, su soltura y resolución en las pinceladas y en los temas, con claras influencias impresionistas, más bien postimpresionistas, puesto que era un impresionismo más avanzado y menos meticuloso en el dibujo que el de los primeros impresionistas, y que caminaba resueltamente hacia un expresionismo figurativo, lleno de fuerza, alegría en el color, muy mediterráneo y de rico cromatismo, dando todo ello como resultado una obra de inconfundible trazo y personalidad en su estilo, perfectamente identificable sin necesidad de firma. Posteriormente, quizás influido su espíritu por la dolorosa perdida de su querida hija, aquella riqueza cromática plena de alegres matices se fue haciendo mucho más austera en la gama de colores, desembocando en su etapa de blancos y grises, de mucha personalidad, como la anterior o más si cabe, y que en conversaciones mantenidas con él me confesó que apreciaba más que la anterior, más colorista.

En esta última etapa de grises y blancos se le aprecia un toque melancólico, con un estilo marcadamente expresionista, con las figuras distorsionadas o desdibujadas por voluntad propia, olvidándose de cualquier atisbo de ortodoxia, tanto en el dibujo como en el color, para así dar rienda suelta a sus sentimientos más íntimos, y con un estilo figurativo pero vanguardista y muy personal a la vez, que nos recuerda ligeramente a los seguros trazos del mejor cubista a Picasso, pero que no se ve anulada su personalidad y nos muestra al gran Fernando Soria, inconfundible como pintor y como persona.

Siempre estará presente en nuestra memoria y nuestros corazones.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de mayo de 2015 de la Asociación de Artistas Alicantinos)