Actitud a tomar en esta época aciaga para la plástica

20 02 2020

Si te sientes artista de verdad y pretendes vivir de la pintura, olvídate de vivir en Alicante para darte a conocer, porque por experiencia muchos artistas lo sabemos, en esta bendita ciudad, por mucho que expongas en las mejores salas, aparte del orgullo personal de haberlo conseguido, cuenta por desgracia muy poco en tu trayectoria artística, es decir, Alicante ni da ni quita prestigio, porque las múltiples actividades que se realizan no están bien publicitadas y peor vendidas de cara al exterior. No tenemos periódicos con críticos de arte con prestigio que ensalcen las labores meritorias, ni hay un esfuerzo por parte de los organismos oficiales en proyectar los valores emergentes y los pretéritos de gran valía desconocidos del gran público, como por ejemplo el gran pintor Antonio Fillol o Joaquín Agrasot. Sin embargo, muchos millones llevamos gastados con Emilio Varela, sobrevalorado y con muy pobres resultados.

Partiendo de la base de que en pintura todo es muy subjetivo, pero hay una gran verdad ineluctable, sólo hay dos clases de pintura: la buena con calidad en su ejecución de cualquier estilo, y la mala, deleznable por su falta de oficio y pretencioso planteamiento (abundando actualmente esta última).

Como muchos de nosotros no tenemos edad o medios para marcharnos, pero nos sentimos pintores hasta la médula y no podemos vivir sin pintar a pesar que hace ya bastante tiempo que no se vende nada, el planteamiento que debemos hacernos para nuestro consuelo, es que si podemos vivir sin depender de nuestras ventas y podemos pintar con libertad y sinceridad aquello que nos venga en gana, sea del estilo que sea y sin perder el objetivo de la investigación, evolución y búsqueda, siempre con autoexigencia y no dando por válida cualquier cosa, pues si no cualquiera sería artista, nos tenemos que dar por satisfechos de realizar una actividad artística que es un privilegio, un regalo de Dios, para el cual no todos están llamados… y si no se vende, nos evitamos la gran pena de desprendernos de algo que hemos hecho con mucho cariño y entrega, de una parte de nuestra vida y sentimientos.  Siempre digo que en la venta de una verdadera obra de arte a precios normales, casi siempre el más beneficiado de esa transacción es el comprador, si lo que ha adquirido tiene calidad.

Es la época de pintar por amor al arte, nunca mejor dicho, y esto sirve igualmente para la escultura, que lo tiene igual de difícil o más que la pintura.

Pedro Ortiz


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