Valor y mercado del arte

9 10 2016

Todo aquello susceptible de venta está sujeto a la ley de la oferta y demanda del mercado.

A nivel local, Alicante, el mercado está prácticamente muerto o es puramente testimonial, y cada cual vende ocasionalmente a lo que puede, penosa situación para los artistas alicantinos.

Pero quiero analizar someramente el mercado internacional y de las grandes figuras híper cotizadas, tanto vivas como fallecidas. Todas están sujetas a los avatares y altibajos del mercado internacional del arte que, principalmente, se mueve en las grandes subastas de NuevaYork, Londres y Berlín, y en las grandes galerías multinacionales con grandes contactos, como la Gagosian.

Y como vivimos en el mundo de la comunicación y el star system y los mass media, los artistas que quieran permanecer en la cresta de la ola, tienen que ocuparse mucho más de llamar la atención del público (con asistencia a eventos de repercusión o protagonizándolos ellos mismos, con la dirección de sus hábiles dealers) que del tiempo que dedican a sus obras y a la elaboración de sus creaciones, perdiendo parte de su autonomía y pasando a depender bastante más de la heteronomía impuesta por el mercado y sus agentes influyentes.

Por añadidura, el gran mercado de estas grandes inversiones, la mayor parte de veces con carácter especulativo, está sujeto a la acción de grandes manipuladores de las cotizaciones, como pueden ser importantes galeristas, dealers (marchantes) o incluso artistas actuando en la sombra, todo este mercado del superlujo, es adquirido por personajes variopintos que adquieren firmas de gran fama, que por el mero hecho de poseerlas, se les supone un valor simbólico y un status de calidad, que la mayor parte de veces no es objetiva.

El que comenzó más vivamente a ocuparse de ser objeto de comentarios y ocuparse más del espectáculo mediático que de su obra fue Andy Warhol en los años sesenta.

Podemos sacar una conclusión del estado actual del arte: está desquiciado, manipulado, politizado y altamente prostituido, habiéndose perdido por el camino los valores genuinos de calidad intrínseca de la obra de los famosos, y han pasado a ser como marcas de objetos de lujo y de culto, como relojes, joyas, o valores refugio para especular. Y como punto final, los papanatas curadores aplaudiendo por doquier, con conceptos epistemológicos intoxicados por corrientes manipuladas.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de octubre de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)

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