La gestión cultural

20 05 2017

Es un tema muy importante para la carrera de un artista y la proyección de su imagen como tal a cotas de importancia nacional o internacional. El gestor cultural es una figura primordial y se le debería dar más importancia, pues de él va a depender que un artista salga del anonimato y se convierta en lo que hoy se denomina un artista emergente.

En los grandes museos y espacios expositivos de relevancia, como podría ser ARCO o algunas galerías importantes, la manera de actuar y decidir quién expone y muestra su obra se podría decir que no es nada democrática y que nada tiene que ver con la calidad de la obra del que lo pretende o solicita; la actuación es más bien autárquica y condicionada por influencias, por intercambio de cromos, por intereses espurios, por influencias varias y por lo que está muy de moda. Está condicionada cada vez con más frecuencia por la importancia de los patrocinadores, es decir entidades que, por intereses comerciales o de imagen, están dispuestas a correr con un elevado porcentaje de los gastos que supone una muestra de cierta relevancia, que no son pocos. Siendo ésta una realidad que muchos conocen por experiencia, es realmente difícil darse a conocer, aun teniendo una obra de estimable calidad y originalidad, mientras que vemos cada vez con más frecuencia, arte basura y efímero, pero que sus autores por distintas circunstancias gozan de buenos sponsors.

Sería necesario democratizar el mundo del arte, donde prime el valor intrínseco de la obra y no el mercantilismo, así como fomentar el coleccionismo y el mecenazgo del cual adolecemos en España y no digamos en Alicante, donde prácticamente no existe, de tal manera que por muy buenas exposiciones que se realicen en los espacios de más prestigio, tienen muy poca repercusión en la carrera de un artista. Es imprescindible salir y buscar nuevos horizontes, donde se pueda ser más visible y reconocido. Nadie es profeta en su tierra y menos sin gestión muy profesional e independiente.

(Editorial del mes de junio de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)

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Consideraciones sobre el mercado del arte actual

7 05 2017

Sería muy prolijo y, por lo tanto, imposible, analizar en pocas líneas todas las vicisitudes que viene sufriendo el mercado del arte desde hace unos años, pero apuntaré alguna de ellas.

A nadie escapa la crisis económica de la última década, y, claro, en tal caso, en lo último que se piensa es en adquirir un producto que es artículo de capricho o lujo. En esa burbuja artística que se vivía hace unos quince años, se salvaron en parte los artistas emergentes, hipervalorados por parte de compradores con fines especulativos primordialmente, pero con precios inferiores a los de la crisis (los especialistas pronostican que en 20 años su cotización descenderá mucho).

Luego están los artistas de precios medios, que son los que más fuertemente han visto reducidas sus ventas, en algunos casos de forma dramática, y por último, los de precios más asequibles, que vieron reducidas sus ventas ligeramente. La razón de ello es obvia: se basa en el poder adquisitivo de los consumidores de arte.

Pero en el consumo de arte por parte de las clases medias e incluso altas ha ocurrido algo, traumático y trascendental, para el descenso del mercado de obras de mediana cotización y aún de las más asequibles: el desinterés por parte de las nuevas generaciones por la cultura artística y el enriquecimiento de sus paredes con obras estimables. Son innumerables las paredes desiertas, en un minimalismo rampante y frío que pasa olímpicamente del arte, y es que toda conducta tiene su porqué, y en mi modesta opinión han cambiado los gustos y la sana ambición de ser poseedor de arte, porque desde hace bastantes años el nivel cultural ha descendido drásticamente, y no digamos el conocimiento artístico, que, salvo honrosas excepciones, es realmente asombroso, incluso en gentes con formación académica superior.

Impera el hedonismo ramplón, la apatía hacia el arte de las nuevas generaciones, pero todos tienen el móvil más avanzado o aspiran a él, adictos e idiotizados.

Pedro Ortiz Olivas

(Editorial del mes de mayo de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Asimilación de gustos estéticos

26 03 2017

Son muchas las personas que ocupan cargos ejecutivos en entidades con la finalidad de difundir las artes plásticas, que cada vez más y con un carácter impositivo, no siempre compartido por la ciudadanía de a pie, deciden ellos por éstos últimos qué es arte, qué tiene calidad y merece ser difundido y mostrado en museos y distintas instituciones. Y dentro de esta corriente, especialmente el llamado “arte conceptual”, resultado la mayoría de veces de un marketing muy poderoso y bien elaborado y su reflejo en los medios de comunicación, no digamos ya si están en los libros de historia del arte, entonces ya son muchas más personas las que los elevan al cielo de los intocables y de obligada veneración, salvo pecado de ser tachado de inculto o no versado en cuestiones artísticas.

Pues bien, como en botica, hay de todo, y hay gente que no merecería aparecer en los libros o en determinadas exposiciones de gran relevancia, en comparación con otros pobres, que no tuvieron suerte o medios para conseguir la tan ansiada promoción anhelada por todos los artistas, y el resultado final de todo ello es que cada vez más nos quieren imponer unos gustos los prebostes del arte, que nada tienen que ver con la aceptación generalizada del pueblo de estas corrientes pseudoartísticas, actuando de forma dictatorial y en círculos cerrados, viciados e intoxicados por publicaciones totalmente dirigidas por intereses espurios.

Un ejemplo elocuente en Alicante:

Gran afluencia de público a una magnífica exposición de arte realista actual, en la Fundación CAM, que otras exposiciones de tipo conceptual habidas en otros espacios, apenas tuvieron visitantes. La calidad se impone y el boca a boca funciona y mueve a la gente.

Conclusión: no dejemos que nadie, ni personas, ni publicaciones artísticas, decidan por nosotros qué es lo bueno; si es cierto que lo que se hace en arte es reflejo del mundo que vivimos y de sus valores… entonces estamos en franca decadencia.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de abril de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Sentido y sensibilidad

26 02 2017

Estos dos sustantivos son los que, bajo mi humilde punto de vista, deberían adornar y formar parte de los artistas, y por lo tanto, de sus obras plásticas, e igualmente aplicables para aquellos que se dedican a la gestión de obras, exposiciones, jurados de certámenes, comisarios o curadores, e igualmente a todos aquellas personas, como historiadores, críticos o comentaristas, y aún abundando más, a los amantes del arte que visitan asiduamente museos y colecciones o los que comienzan a formar su pequeña colección de arte.

Cuando hablo de sentido, se puede asimilar con coherencia en lo realizado, expuesto y seleccionado, y para que dicho sustantivo tenga fuerza propia, es ineludible el haber adquirido conocimientos imprescindibles para distinguir muy bien lo mediocre de lo bueno y, dentro de esto último, lo excepcional o lo genial, cosa nada fácil, y sobre todo en las vanguardias varias, donde tanto diletante y advenedizo, que no sabe realizar nada mejor, se esconde en tendencias que requieren poco o ningún virtuosismo, sino sólo atrevimiento apoyado en un demagógico discurso, y aquí entra en juego el término sensibilidad, por el cual se escapan y a la vez se delatan muchos, de cara a muchos espectadores con variopintas formaciones, gustos y sensibilidades. Cierto es que contra gustos no hay disputas, pero es aquí donde críticos y amantes del arte tienen la gran dificultad, en distinguir lo meritorio de lo que no lo es y que en las tendencias más extremas puede resultar esperpéntico, ardua labor para algunos excesivamente intoxicados por ideas extremas y también para aquellos que anclados en su excesivo conservadurismo cierran sus puertas y sensibilidad a nuevas formas de expresión más avanzadas.

Pero si un artista actúa con oficio bien aprendido y dentro de una coherencia evolutiva en el tiempo y por añadidura, pone su alma, sentimientos y sensibilidad, la calidad aflora y se hace evidente, incluso para los no muy avezados, pero aplicando a su vez sentido y sensibilidad, virtudes que desgraciadamente están ausentes en demasiadas ocasiones.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de marzo de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





La importancia del difuminado

11 02 2017

Ya me referí en otros editoriales, a la importancia del dominio del dibujo y del color como bases fundamentales en las que se debe sustentar todo buen artista que se precie, a lo cual quiero añadir que, para conseguir una buena realización, especialmente si es figurativa o realista, es condición sine qua non, el dominar la técnica del difuminado, la cual empezaron a denominar en el Renacimiento sfumato, y que atribuyeron su inicio a Miguel Ángel, y no es otra cosa que, tanto en el dibujo como en pintura, la suave degradación tonal o transición entre un color y otro, dotándolo así al objeto representado de realismo, naturalidad y un efecto visual de más calidad y credibilidad, quitándole la tosquedad de aquellas realizaciones que, bien por impericia u otras razones, no lo realizan, como comenzaron con el postimpresionismo y el fauvismo, pero esa es otra historia y otros estilos. Si uno quiere aprender bien a dibujar y pintar, aunque posteriormente evolucione hacia formas de expresión más vanguardistas, debe dominar el difuminado, si no, sus realizaciones serán toscas o defectuosas desde un punto de vista de realización ortodoxa, y esto es imprescindible, para los que están en proceso de aprendizaje, formación o perfeccionamiento, cuando esto lo tengan dominado, tiempo tendrán de experimentar y evolucionar si se sienten llamados por otros derroteros expresivos, pero aun así, incluso si se decantan por la expresión abstracta, el haber dominado el famoso sfumato, les hará conseguir realizaciones de mayor calidad, es algo que yo he podido constatar en la práctica y que siempre recalco a mis alumnos, no hay un buen pintor si no domina el difuminado.

Algunos críticos e historiadores han ponderado a determinados artistas erróneamente con graves carencias en este sentido por desconocimiento por ambas partes de dicha técnica.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de febrero de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Conocerlo es amarlo

6 01 2017

Como con las personas, ciertas actividades y cosas, ocurre igualmente con el arte: no se puede amar con pasión y a la vez con capacidad de valoración aquello que no se conoce.

Es pues preciso que aquellos que sienten cierto interés por el arte en sus distintas manifestaciones, y más concretamente en la pintura, dediquen algún esfuerzo a enriquecerse profundizando en el conocimiento artístico, de épocas, estilos, evoluciones, autores y técnicas varias. Todo ello se puede hacer con libros, asistiendo a conferencias, visitando museos, a ser posible con visitas guiadas o acompañados de alguien autorizado que pueda aclarar dudas varias y que enseñe a mirar y aprehender de lo que se presenta ante nuestros ojos.

Pues bien, lo que tratamos de hacer en la tertulia del arte de los jueves que celebramos en la Asociación de Artistas Alicantinos es hacer una completa disección de los artistas que son motivo de nuestras tertulias, explicando técnicas, estilos y evoluciones, méritos y deméritos del artista en cuestión, en definitiva, enriquecernos y divulgar el arte y los artistas, ampliar conocimientos de los muy conocidos y dar a conocer otros menos conocidos, ampliando así el espectro y la amplitud de miras en cuanto a gustos. Esto es especialmente importante con las vanguardias del siglo XX, ya que lo muy evidente es fácilmente asimilable, no así la abstracción y otras vanguardias que requieren de un mayor y más profundo estudio, conocimiento, con el fin de despertar sensibilidades nuevas, es decir aumentar la amplitud de miras con respecto al arte.

Y esta es una actividad gratificante, enriquecedora para todos y que está abierta al público en general, tratamos de todos los estilos, para conocerlos mejor, aunque algunos no nos gusten, pero es conveniente conocerlos, porque ocupan un lugar en la Historia del Arte.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de enero de 2017 de la Asociación de Artistas Alicantinos)





Lo que debería hacer un jurado… que sea respetable

3 12 2016

Partamos de la base que ser jurado y actuar con objetiva justicia es difícil, pero no imposible.

Tras asistir a la entrega de premios del Certamen Pastor Calpena de pintura, me veo impelido a comentar cómo debe actuar un jurado para hacerlo aceptablemente bien, cosa que allí no se dio ni por asomo, desprestigiándose con tamaña actuación.

Primero se deben seleccionar obras con un mínimo de calidad, sean del estilo que sean, y de las más variopintas técnicas, pues no por ser vanguardistas todo vale.

Premiar de lo bueno, lo mejor y, si existiera, lo excelente.

Dentro de lo mejor, lo más artístico, y dentro de esto, lo más original o aquello que por su expresividad, más emociones, fuerza y expresividad trasmita al espectador, nos cuente una historia o trasmita un mensaje que conecte de manera irrefutable con todo el que contempla la obra. Si lo hace, es que ha realizado una obra con garra y calidad.

Así mismo, se deben rechazar aquellas otras obras del estilo que sean, que nos dejan indiferentes o se observa claramente que no hay un sentimiento ni un mínimo de profesionalidad en su ejecución, sino que es un trabajillo manual de experimentación y si cuela… ¡qué bien! No deberían aceptarse -y mucho menos premiar- esperpentos, que ofenden la sensibilidad de buenos y contrastados artistas con sus trabajos de largas trayectorias.

Me consta la participación de varios artistas de ese calibre, que son compañeros de la A.A.A. Y su enfado ante lo seleccionado, y peor aún, lo premiado.

Panorama sombrío artísticamente y que dice muy poco en favor de dicho certamen.

Pedro Ortiz

(Editorial del mes de diciembre de 2016 de la Asociación de Artistas Alicantinos)